Cristo del Esppíritu Santo (Zamora)

E

l Santísimo Cristo del Espíritu Santo es la imagen más antigua de cuantas procesionan en la Semana Santa de la ciudad de Zamora. Representa a Cristo en el momento de morir en la cruz, duodécima estación del Vía Crucis y quinto de los Siete Dolores de María.


Se trata de un crucificado gótico, de autor anónimo y factura modesta, que presenta un tamaño menor que el natural (1,50 m) y que se puede fechar a mediados del siglo XIV.


La imagen presenta cierto dinamismo que caracteriza a las tipologías del momento: la cabeza inclinada a la derecha, los brazos ligeramente flexionados a la altura del codo, las manos extendidas y las piernas cruzadas con la rodilla inclinada (de forma que los pies aparecen sujetos con un solo clavo). A esto debemos sumar dos aspectos sobre los que incide Navarro Talegón: la boca entreabierta y la corona de espinas, tímidos exponentes del naturalismo gótico. (José Navarro Talegón, 1992).


Sin embargo el mismo autor incide en la presencia residual de convencionalismos de estilos anteriores, como en tratamiento de los pectorales o el abdomen (José Navarro Talegón, 1992). En esta línea tenemos que destacar el arcaísmo del rostro, aún muy poco y sin rasgos de sufrimiento y un paño de pureza o “perizonium” -que se prolonga hasta las rodillas-, demasiado deudor de modelos más primitivos.


Probablemente el crucificado estuvo situado en un altar lateral del lado de la epístola de la iglesia del Espíritu Santo, formando parte de un calvario -tal y como señala la visita pastoral de 1649-. Este calvario ya no aparece reseñado en el inventario de 1847 (José Andrés Casquero, 2000), por lo que pensamos que fue retirado en algún momento entre 1649 y 1847.


El cristo apareció emparedado y mutilado en un nicho del muro sur del templo, a la altura del presbiterio, el 14 de mayo de 1963, en el transcurso de las obras de desencalado del templo. A la imagen le faltaba el brazo izquierdo, presentaba los pies serrados y carecía de cruz. Seguramente y a causa de cambios en la estética devocional, el cristo fue retirado del culto y emparedado, tal y como sucedía con numerosas imágenes que eran enterradas o escondidas para evitar su destrucción y profanación.

Con el fin del de recuperarlo para el culto, el mismo año de su aparición se procedió a su restauración por parte de Julián Román Gonzalo “Alito” y Fernando Núñez Colodrón, quienes también tallaron el brazo que le faltaba y construyeron una nueva cruz de reminiscencias arbóreas.

Como se desconocía su titulación original (probablemente Santo Cristo), también se procedió a su “restauración advocativa”, optando por la opción más lógica: poner el crucificado bajo la advocación titular de la iglesia. Así, desde 1963 este crucificado gótico pasara a denominarse Santísimo Cristo del Espíritu Santo. Este hecho configura una advocación extraña, ya que en raras ocasiones podemos encontrarla aplicada a una imagen de Cristo (destacando el de Malagón en Ciudad Real, que da nombre a la aldea en la que apareció), sino con entidad propia -como la Iglesia sede de la hermandad, o el monasterio de Sancti Spiritus de Toro-, o bien asociado a la advocación genérica de la Santísima Trinidad.


Tras valorar varias opciones y descartar finalmente el altar mayor, el cristo quedó situado en el muro norte de la iglesia, hacia la mitad de la nave, lugar donde se conserva en la actualidad.


El cristo fue restaurado en 1986 por Nazario Diego Iglesias y en 1996 por Mª del Carmen García Lucas.



Pulsar en la imágenes

Compartir

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TechnoratiSubmit to Twitter